Cristina Armella, la argentina que hizo historia entre los escribanos

Reproducción de la nota publicada en el diario La Nación al ser elegida para presidir la Unión Internacional del Notariado (UINL).

Cristina Noemí Armella, escribana bonaerense y profesora universitaria, no oculta su satisfacción. En noviembre pasado fue electa, en una reunión en Yakarta, Indonesia, presidenta de la Unión Internacional del Notariado (UINL), convirtiéndose en la primera mujer al frente de esta organización no gubernamental internacional cuyo objetivo es promover, coordinar y desarrollar la actividad notarial en todo el mundo.

«En 71 años, nunca hubo una presidenta mujer, no lo quiero llevar como una gran bandera porque tenemos otros valores y no creo que pase por una cuestión de género, pero en principio es una situación inédita. Y para la Argentina es un orgullo porque es el notariado argentino, a través de mi representación, el que está conduciendo los destinos de la UINL, organización formada por 89 países de cinco continente, por un período de tres años», subrayó Armella en diálogo con LA NACION en un despacho de la sede administrativa de este organismo, que se levanta en un antiguo palazzo del centro de Roma.

Rectora de la Universidad Notarial Argentina, Armella admitió que el fenómeno global del #MeToo, así como otros movimientos del colectivo femenino que reivindican sus derechos, seguramente la ayudaron a ser electa al frente de la UINL. «Sí, todo esto benefició el entendimiento generalizado de que la mujer en el siglo XXI se está posicionando en lugares que tienen más que ver con lo dirigencial o sea con el liderazgo», reconoció.

Armella destacó que, a diferencia por ejemplo de lo que pasa en Italia, donde el notariado se remonta al Medio Evo y sólo hay un 30% de mujeres en la actividad notarial, en la Argentina hay más mujeres notarias: son el 60% de un total de 8000 notarios en actividad. «Son más mujeres que varones, pero los dirigentes son varones y por lo general todavía seguimos con la costumbre de que el presidente del colegio [de escribanos], los secretarios y los consejeros, sean varones», contó.

¿Qué hacen los escribanos?

Pero ¿qué hacen los notarios o escribanos? Armella lamentó que hay un gran desconocimiento al respecto. «A veces le preguntás a una persona común qué hace un escribano y no sabe. Yo recuerdo siempre una anécdota de cuando fue el gran conflicto político durante el cual tuvimos cinco presidentes en una semana. Yo tenía mis sobrinas muy pequeñitas, pero ya entendían, en la familia hablábamos y la mayor me dijo: ‘tía, tía -porque yo les mostraba en la tele al escribano mayor del gobierno-, ese señor debe ser muy importante porque los presidentes pasan y el escribano es el mismo'», evocó, entre risas.

Amén de dar fe de un traspaso de gobierno, tarea de lo más trascendente a nivel institucional, los notarios, al tener una delegación de la soberanía del Estado, ejercen una función pública. Y son clave a la hora de comprar inmuebles o hacer un testamento o una donación. También tienen una función social porque trabajan con el Estado para, por ejemplo, realizar titulaciones masivas que permitan acceso a la vivienda y a la tierra, para la regularización de títulos; o en la identificación de personas indocumentadas después de terremotos o catástrofes naturales que implican destrucción de documentación.

«Intervenimos también en el desarrollo de la economía porque el notario da seguridad jurídica a los actos que pasan en su presencia, que no es solamente entre particulares, sino del Estado con los particulares e internamente», apuntó Maximiliano Molina, secretario de la UIN que acompañó a la flamante presidenta del organismo en su primer viaje a Roma, el cuartel general. «Un título con seguridad jurídica, por otro lado, da acceso al crédito y esto tiene efecto marcado no sólo en la vida de la persona, sino también en la economía general del país», agregó.

«Trabajamos, además, para prevenir el lavado de activos a nivel internacional y en este sentido nosotros somos una herramienta del Estado insustituible en la lucha contra el lavado de capitales, y en los delitos transfronterizos del terrorismo internacional», recordó Armella. «Nostros somos la barrera por la cual, cuando se pretende blanquear fondos ingresándolos en una sociedad con un antecedente ilícito que puede modificar todo el PBI de cualquier país, trabajamos conjuntamente con el Estado para detectar esos negocios y en consecuencia hacer una barrera para que esto no se produzca», puntualizó la escribana.

«Se trata de una actividad muy importante que desarrolla el notariado que no se conoce. Ni hablar con los vulnerables, ni hablar con las personas que no tienen acceso a la tierra o a su vivienda porque no pueden firmar su escritura… Si le doy un título de propiedad a una persona que tiene poco desarrollo económico, ese inmbueble ya con un título de propiedad entra del giro del comercio», agregó.

Armella contó que, como flamante presidenta de la UNIL -fundada en Buenos Aires en 1948-, su objetivo es armar una plataforma educativa virtual para la capacitación permanente de todos los notarios de los 89 países que integran el organismo. La idea es «homogeneizar» y elevar el nivel de los notariados de países más atrasados a nivel de desarrolllo.

Convenio con Unicef

En lo inmediato, está preparando un convenio con Unicef para que los notarios de todo el mundo puedan ser un vehículo para que se donen fondos a este organismo que ayuda a los niños. «Muchas personas no tienen herederos, no tienen a quién dejar su fortuna y con la difusión de la obra que hace Unicef, vinculada con los notarios, podrán donar su dinero y esto tener un efecto muy importante», indicó.

¿Es un problema la corrupción para los notarios? «Es difícil, porque los notariados tenemos un sistema disciplinario. Y este a veces no depende solamente del ámbito judicial, sino que en nuestros colegios tenemos la forma de sancionar notarios que tienen conductas anti-éticas o delictuales independientemente de que se lo castigue en ámbito penal o civil. Un notario en cualquiera de nuestras legislaciones está vinculado a cuatro responsabilidades: la responsabilidad civil por daños, la penal si es es cómplice o partícipe de un delito penal tipificado, también tenemos la responsabilidad disciplinaria que nuestros propios colegios sancionan, y responsabilidad tributaria», explicó Armella. «Si hay casos de corrupción en un notariado, que los puede haber como en cualquier profesión, el grado es absolutamente mínimo, absolutamente excepcional y tiene que ver a veces con conductas delictuales que complican al notario porque lo engañan», agregó.

En un país como la Argentina en el que todas las instituciones están cuestionadas, los escribanos no están exentos de críticas. Tanto es así que algunos, «por ignorancia», suelen decir que «el Congreso es una escribanía del Poder Ejecutivo», lamentó Armella. «Esta frase encierra un concepto peyorativo de lo que es la función pública notarial y nosotros desde los órganos académicos intentamos explicar que no es así, pero es más fácil instalar una expresión de esa naturaleza, que desinstalarla», admitió, al subrayar, por otro lado, la enorme historia que hay detrás de los notarios.

«Esto no es un invento de ahora, sino que viene del Medio Evo. Cuando llegaba un conquistador a América, los adelantados, Colón, llegaban con un notario. ¿Y qué hacían los notarios? Daban fe y relataban las fundaciones de las ciudades por ejemplo. En la antiguedad estaba el escriba egipcio, los notarios del rey y hoy somos notarios con firma digital. Pero somos los mismos notarios que antes y cumplimos exactamente el mismo rol de seguridad jurídica y de integración del acto juntamente con los particulares», concluyó.